Democratizar y repensar las ciencias

El asturiano vuelve a escribir en el blog. Y para escribir de «la ciencia». Ahí es ná, como diría la profesora de Historia, Beatriz.

En la última clase, la del miércoles 24, y de la que soy responsable de escribir sobre ella, hablamos, principalmente, sobre el proceso de publicación del artículo. En este sentido, hablamos del proceso de revisión de un artículo, los tipos de revisión, los diversos contenidos de las revistas científicas y de los requerimientos de los artículos para ser publicados.

Además, también comentamos los tipos de fuentes de información que existen: primaria, secundaria y terciaria, siendo la segunda una metafuente de la primaria y la tercera una meta-fuentesecundaria. Además, nombramos los identificadores de los libros, revistas, autores y demás.

Pero la clase la tenéis en PRADO y creo que es más interesante la reflexión que pueda hacer sobre algo de lo comentado en ella que una mera descripción. Por ello, lo que escribiré a partir de ahora será un manifiesto para repensar la ciencia y para democratizarla.

En primer lugar, debemos reflexionar acerca de lo que es «la ciencia». Desde hace muchos años, o al menos esa es mi percepción, estamos cometiendo un error estructural en la interpretación de la ciencia. Al escuchar esta palabra, directamente pensamos en laboratorios, batas, animales, medicinas o microscopios. Y cuando se habla de ciencia en los medios de comunicación, evidentemente, es para hablar de ciencias naturales o ciencias «puras». Así, considero que actualmente no solo domine el pensamiento el fundamentalismo científico, tirando al sumidero a las humanidades, sino que existe un fundamentalismo «purocientífico». Nuestro papel, como científicos sociales en potencia, debe ser el de luchar por tener el mismo reconocimiento que las ciencias puras. Es cierto, no tenemos la precisión, la misma capacidad de predicción y la mayor imparcialidad de las últimas, pero sí aplicamos el método científico para nuestras investigaciones, y nuestras conclusiones, que no opiniones, son igualmente válidas a nivel científico que las de las ciencias naturales. Luchemos para que al decir «ciencia», pensemos también en la Antropología, la Economía o a la Sociología.

Por otra parte, si queremos una sociedad en la que la ciencia sea un pilar fundamental, no podemos seguir como estamos ahora mismo. Muchas personas, a lo largo de la pandemia, ha utilizado como argumento la demostración de la ciencia. Sin embargo, muy pocos (yo tampoco) deciden leer los artículos científicos, aunque el titular de la eficacia de la vacuna se difunda como la espuma. En este sentido, de nada vale tener una sociedad «científica» si no tenemos ni puta idea de ciencia. Por eso, necesitamos que la asignatura de «Cultura Científica» sea obligatoria en algunos cursos de la educación secundaria e, incluso, en Primero de Bachillerato. Y aunque esta asignatura no está ni mucho menos cerca de ser perfecta, porque suele tratar mayoritariamente las «ciencias puras», es muy necesaria para «los de letras», puesto que para nosotros los sucesos de las ciencias naturales suelen ser más incomprensibles que los de las ciencias sociales para los «puros». Educación científica ya.

En fin, espero que leer este texto haya sido ameno y que estéis muy en desacuerdo conmigo, para que podáis escribir vuestras respuestas y refutaciones en el blog.

Mario Díaz

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